José Carlos escuchó que invertir solo en acciones genera un mayor rendimiento, por eso decidió invertir $1,000 en este activo (mayor riesgo). Su amiga, quien tenía la misma cantidad de dinero, invirtió en una mezcla de bonos (menor riesgo) y acciones el mismo día. Tiempo después, la inversión de José Carlos estaba perdiendo valor y, por miedo a perder más dinero, decidió vender sus acciones, generando una pérdida. Sin embargo, su amiga mantuvo la calma y vendió pasado un tiempo ganando dinero. Él no entendía por qué perdió dinero, es así como empezó a investigar cómo un mayor riesgo no siempre implica mayores rendimientos.
¿Por qué un mayor riesgo no siempre trae más rentabilidad?
En el mundo de las inversiones se dice que “a mayor riesgo, mayor rentabilidad”; sin embargo, esto no siempre es cierto.
Si se asume una estrategia conservadora (bajo riesgo), los inversionistas se asustarán menos en momentos de crisis (la caída es menor) y mantendrán su inversión y tendrán ganancias en el futuro (no realizarán la pérdida); a diferencia de quienes tienen una estrategia riesgosa, porque la inversión caen más, venden y realizan sus pérdidas. Esto demuestra que, con menos riesgo, la caída es menor, entonces las emociones no influyen y, a largo plazo, la rentabilidad es mayor.
Por ejemplo, José Carlos vendió su inversión por el miedo a perder más dinero, realizando la perdida; mientras que su amigo asumió menos riesgo, no dejó que las emociones influyan y ganó dinero.
¿Qué factores intervienen en las inversiones?
En la realidad, hay muchos factores que intervienen en las decisiones de inversión y cada persona le da mayor o menor importancia a cada uno:
- Datos económicos: Inflación, desempleo, PBI (Producto Bruto Interno), consumo. Son indicadores claves que permiten conocer cómo se encuentra una economía a nivel general.
- Reglas de juego: La fortaleza en las instituciones (leyes, constituciones y contratos laborales) determinan la manera en la que las empresas pueden desenvolverse.
- Emociones: El miedo o entusiasmo. Cualquiera de estas dos emociones en exceso pueden conllevar a tomar decisiones perjudiciales en el largo plazo.
¿Qué hacer para estar tranquilo cuando inviertes?
La mejor manera para estar tranquilo con sus inversiones es conociendo su perfil de riesgo, es decir, conocer el riesgo que estás dispuesto a asumir antes de invertir. Esto permitirá que seas disciplinado en cuanto a tu estrategia de inversión y puedas alcanzar los objetivos planteados (rendimiento). Asimismo, es importante delimitar la participación de las emociones en las decisiones de inversión.
¿Cómo se delimitan las emociones?
Para ello es necesario que el rendimiento esperado este alineado a la calidad de los activos de su inversión y los mercados (Bolsa de Valores) en los que decide invertir. Esto quiere decir que, si se toma más riesgo, pero en los activos de mejor calidad, un inversionista estará más tranquilo a pesar de la volatilidad (subida y bajada de precios en el corto plazo).
¿Qué recomendamos?
Recomendamos invertir en el mercado de EE. UU. porque tiene los activos de mejor calidad y es el más líquido, profundo y eficiente del mundo. Este mercado siempre se recupera y, tras una caída, se recupera el 100% de la inversión a largo plazo. Además, a través ETFs (fondos que replican el rendimiento de los principales índices de mercado) porque permite caerse menos, evitando que las emociones influyan en las decisiones de inversión y se venda en momentos de caída.