Volatilidad ¿Cómo manejarla?

Volatilidad ¿Cómo manejarla?

A lo largo de los últimos meses, han surgido una serie de eventos que han generado una mayor fluctuación en los precios (volatilidad). El inicio del recorte del estímulo monetario de la Reserva Federal, las restricciones de oferta, los datos de inflación por encima de lo esperado alrededor del mundo y el descubrimiento de la nueva variante de COVID-19, Ómicron, son algunos de estos eventos.

Solo en noviembre, el precio de las acciones más representativas de EE.UU. (DIA) llegó a subir +1.7% hasta el 8/11, para luego caer -5.2% hasta el 30/11 y terminar cerrando el mes en -3.5%. En diciembre se dio algo parecido. Solo del 1 al 10 de dicho mes, DIA subió +5.8% para luego caer -3.0% hasta el 20/12. Adicionalmente, el índice de volatilidad (VIX) llegó a su nivel máximo desde enero el 3 de diciembre.

El precio de las acciones son el reflejo de las expectativas que tienen los inversionistas en conjunto sobre el futuro. El movimiento en los precios (volatilidad) existe porque la realidad de las empresas no siempre coincide con lo que los inversionistas esperan y estiman. La incertidumbre (el hecho de no saber lo que puede pasar) cumple un rol fundamental en entender la volatilidad de los mercados.

¿Qué es la incertidumbre? ¿Qué es la volatilidad? ¿Por qué se genera? ¿Qué tan comunes son las caídas y recuperaciones? Si estas correcciones son tan comunes, ¿por qué no tratar de evitarlas? Entonces, ¿qué hacer en momentos de tanta volatilidad? ¿Nosotros cómo recomendamos manejar la volatilidad?

¿Qué es la incertidumbre?

Es la falta de certeza con respecto al futuro. Es el hecho de que, en realidad, nadie sabe lo que va pasar más adelante. Los inversionistas están constantemente estimando o especulando sobre qué es lo que puede ocurrir para, en base a eso, tomar decisiones de inversión.

Cuando las opiniones de los analistas e inversionistas son muy diferentes y coinciden poco, se dice que existe una alta incertidumbre. En caso contrario, cuando la mayoría opina de manera similar sobre el futuro, la incertidumbre es menor y hay más claridad sobre lo que puede pasar.

¿Qué es la volatilidad?

La volatilidad son las subidas y bajadas (fluctuación) de los precios de las acciones en el corto plazo. Es cuanto se desvían los retornos diarios del promedio histórico. Cuando el precio de una acción varía de manera similar al promedio histórico, se dice que es estable (volatilidad baja). En caso contrario, cuando el precio de una acción varía muy por debajo o por encima de lo que normalmente rinde, se dice que es volátil.

¿Por qué se genera?

Porque los precios reflejan opiniones y expectativas sobre lo que se espera que suceda en el futuro (lo cual es imposible de predecir). La naturaleza humana lleva a que esas opiniones y expectativas estén cargadas de emociones (ambición, miedo, etc.), especialmente después de crisis económicas (como en 2008 y 2020) y en momentos en los que existe mucha incertidumbre en el mercado (es decir, opiniones diversas).

Esas emociones generan una reacción más grande frente a cualquier noticia que, a su vez, distorsiona los precios (hacia arriba o hacia abajo) en el corto plazo. En el largo plazo, sin embargo, el precio tiende a reflejar el valor real de la inversión que representa.

¿Qué tan comunes son las caídas y recuperaciones?

Las denominadas correcciones de hasta -10% y hasta -20% son bastante comunes y suelen darse, en promedio, cada 18 meses y cada 5 años, respectivamente. Estos movimientos son parte del comportamiento natural del mercado, que busca constantemente ajustar sus precios al valor real de las cosas.

Las crisis de mercado (caídas superiores a – 20%), como las del 2001, 2008 y 2020, son menos comunes y se dan, en promedio, cada 10 años. Estos entornos de crisis de

mercado (conocidas en inglés como “market crash”) son causadas por eventos particulares y generalmente imprevistos que asustan a los inversionistas (profesionales o no profesionales) y los llevan a vender en pánico.

En las inversiones con valor real de fondo (valor fundamental), ambos tipos de caídas (correcciones y crisis) se recuperan después de un tiempo. En mercados eficientes (en los que los precios reflejan los fundamentos), líquidos (es fácil vender y comprar) y profundos (tienen muchos participantes), como el de EE.UU., el tiempo de recuperación es menor.

En la caída de marzo del 2020, los mercados emergentes y de Europa se recuperaron en 8 y 9 meses, respectivamente,

y el mercado latinoamericano y peruano, a la fecha, no logran recuperarse de la caída.

Sin embargo, el S&P 500, referencia del mercado de EE.UU., se recuperó en menos de 5 meses y, a la fecha, se encuentra 41.3% por encima de su nivel pre pandemia.

Si estas correcciones son tan comunes, ¿por qué no tratar de evitarlas?

Porque, aunque suelen ocurrir cada cierto tiempo, es muy difícil saber exactamente cuándo van a suceder. Si bien hay quienes utilizan modelos y fórmulas para intentar anticipar la próxima gran caída, el problema es que la realidad es más compleja de lo que cualquier modelo económico o fórmula puede considerar.

En la realidad, las grandes caídas generalmente se inician por eventos que son impredecibles (pandemias, problemas económicos, climáticos, sociales, políticos, demográficos, etc.) y la mayoría de las veces estas variables no pueden ser calculadas ni estimadas con exactitud. Por eso, tratar de adivinar cuándo y cuánto van a subir o bajar los precios (práctica también conocida como “market timing”) no es más que una apuesta (especulación). Y como en toda apuesta, el resultado depende muchas veces más de la suerte que de las probabilidades.

Aunque especular parece generar, en algunos casos, resultados positivos, la historia nos demuestra una y otra vez que, en el largo plazo, la especulación es un mal negocio.

El rendimiento de largo plazo del mercado suele explicarse por muy pocos días y estos días vienen luego de las grandes caídas. En los últimos 15 años, el S&P 500, referencia del mercado a nivel mundial, rinde +8.5% en promedio anual. Si no consideramos los 20 mejores días de rendimiento en los últimos 15 años, el retorno se vuelve -0.4% anual. Es decir, el 100% del rendimiento de los últimos 15 años se explica por los 20 mejores días, que suelen ser los primeros días de recuperación después de una gran corrección o crisis.

En el intento de predecir y salir del mercado en estas caídas y entrar en el punto más bajo, es probable perderse de estos días de grandes rendimientos y, por consiguiente, de gran parte del retorno de largo plazo. Por eso, los inversionistas que especulan tratando constantemente de entrar y salir en el “mejor” momento, no solo no le ganan al mercado, sino que, en la mayoría de los casos, pierden dinero.

Entonces, ¿qué hacer en momentos de tanta volatilidad?

Lo más importante es mantener la calma, ser conservadores y evitar que las emociones intervengan en la toma de decisiones.

A nuestro juicio, la mejor manera de participar de las inversiones y más en momentos de alta volatilidad es haciéndolo a largo plazo (comprar y mantenerse), en inversiones con valor, donde los fundamentos pesen más que las emociones.

En la mayoría de los casos, el peor escenario de caída es una corrección (caída entre -10% y -20%), que puede ser aprovechada como una oportunidad para comprar más, siempre que sea en inversiones con valor fundamental y que se recuperan rápido, como en el mercado de EE.UU.

En el extremo, crisis tan profundas como la del 2008 (donde el mercado cayó -56.8%) han sucedido solo una vez cada 80 años y no se pueden predecir o evitar. Lo más recomendable es invertir el dinero que quieres cuidar en cosas con valor de largo plazo y que tengan sentido para ti y tus objetivos. Pensamos que solo así es posible estar tranquilo con tus inversiones y tomar las mejores decisiones frente a los grandes movimientos que definitivamente se van a dar.

¿Nosotros cómo recomendamos manejar la volatilidad?

Sin especular porque sabemos que las caídas son imposibles de predecir e intentar anticiparte, a la larga, no paga.

Recomendamos mantenerse invertido en un portafolio diversificado y con visión de largo plazo, en Estados Unidos, a través de los instrumentos de inversión más líquidos y eficientes (ETFs que replican el rendimiento de los principales índices de mercado) y en dólares.

Nuestro Portafolio Modelo Gamnic (PMG), base sobre la cual se gestiona nuestro Fondo Mutuo Independiente PMG FMIV, está preparado para situaciones como esta porque se encuentra hoy en su posición más conservadora de sus 12 años de historia.

Si el mercado sube, participamos igual del crecimiento económico y así hacemos crecer el dinero en el tiempo.

Y, si se da una corrección, invertir de esta manera nos permite caernos menos, comprar más (como lo hicimos en el 2018 y 2020) y recuperarnos más rápido.

Estamos monitoreando de cerca tus inversiones y, si hubiera algún ajuste que hacer, te mantendremos informado para que juntos y de manera oportuna tomemos las mejores decisiones.

Como siempre, quedamos a tu disposición para conversar y resolver cualquier consulta.

Un abrazo,

El Equipo de Independiente SAF

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