Las emociones al invertir

Las emociones al invertir

John M. Keynes, fue uno de los primeros economistas que habló sobre la presencia de las emociones en las inversiones. En 1936 introdujo el término “espíritu animal” para referirse al factor emocional que se presenta en las decisiones cuando no es posible realizar un cálculo matemático (racional).

En el caso de las inversiones, las personas, al no saber que puede suceder en el futuro (incertidumbre) con el valor de sus inversiones, comienzan a guiarse menos por la razón y más por las emociones.

Por ejemplo, cuando hay un exceso de pesimismo, las personas suelen asustarse más ante las pérdidas de dinero. Ello genera que las personas se comporten de manera emocional y quieran vender sus activos sin pensar si es lo más adecuado. Esto termina generando una mala toma de decisiones (realizan la pérdida y no tienen la oportunidad de recuperarse) y, como consecuencia, desalineándose de su estrategia de inversión.

Es así que en tiempos como el actual, de alta incertidumbre, en el que los índices de referencia del mercado de acciones y bonos de la mejor calidad (S&P500 y AGG) vienen rendiendo -19.4% y -15%, respectivamente, en lo que va del año, las emociones participan más sobre las decisiones de inversión haciendo más pronunciada la caída.

Es válido mencionar que esta es la peor crisis de inversiones desde 1929 ya que la caída de los principales bonos de gobierno y empresas de EE.UU. (AGG) viene durando 10 meses a diferencia de la crisis del 2008, cuando retrocedieron fuertemente (- 12.65%) pero se recuperaron muy rápido (3 meses).

En este mismo contexto, el Fondo Mutuo Independiente PMG FMIV (- 9.16%) y Fondo Mutuo Independiente Agresivo Dólares (-12.37%, vienen teniendo un resultado menos malo:  con respecto a los principales índices (S&P 500 y AGG).

Este resultado menos malo es producto de una estrategia disciplinada que invierte en una mezcla de bonos y que participa en las inversiones más seguras del mundo (EE.UU.) y en sus mejores empresas, a través de los vehículos más eficientes (ETF´s) e invirtiendo solo en dólares, la moneda más estable del mundo.

Esto permite a los fondos mutuos ofrecidos caerse menos que los principales índices de mercado (S&P 500 Y AGG), y, por ende, se recupere más rápido. Lo anterior genera que, en el juego relativo entre las emociones y rendimientos, las personas mantengan la calma para no vender e inclusive compren más lo cual permite que a la larga consigan sus objetivos de inversión.

Es por esta razón que a pesar de lo establecido por la teoría de administración de portafolios (a mayor riesgo, mayor rentabilidad), nosotros, consideramos que asumir un menor riesgo permite obtener una mayor rentabilidad. Esto porque las personas se asustan menos ante la perdida en el valor de sus inversiones y se mantienen invertidos.

Además, sabemos que en caídas tan fuertes como la actual las personas son más pesimistas y se salen del mercado (venden activos).

¿Qué es el espíritu animal y cómo impacta a la economía? ¿Cómo influyen las emociones al invertir? ¿Qué es la aversión al riesgo? ¿Q está pasando en el mercado? ¿Por qué preocupa a los inversionistas? ¿Cómo se encuentra la economía de EE.UU.? ¿Qué recomendamos?

¿Qué es el espíritu animal y cómo impacta en la economía?

El espíritu animal se refiere a la presencia de las emociones (irracional) en la toma de decisiones durante épocas de incertidumbre. Esto quiere decir, que las personas en escenarios inciertos toman decisiones inesperadas influyendo así en el comportamiento de una economía.

Es por ello que los agentes económicos (personas y empresas), a través del espíritu animal, pueden generar una expansión o desaceleración económica. Por ejemplo, si existe un pesimismo exagerado, que no toma en cuenta la fortaleza de una economía, las decisiones para invertir se postergan y el crecimiento económico se detiene. Por otro lado, si hay un mayor optimismo, las personas comenzarán a invertir permitiendo un crecimiento económico.

Asimismo, John M. Keynes menciona que el espíritu animal afecta la estabilidad de mercado, ya que es casi imposible medirla a través de un cálculo matemático. Ello porque las emociones generan un comportamiento espontáneo en las personas y de esa manera pueden provocar movimientos en el mercado.

De hecho, en la actualidad, el pesimismo prima ante una caída tan fuerte como la actual (-19.4%), a diferencia, del año 2021, fecha en que el mercado de acciones (S&P500) rindió 29%, luego de la aplicación de estímulos monetarios (reducción de tasas de interés) que generaron un mayor optimismo entre los inversionistas.

Esto es justamente, el espíritu animal que citaba John M. Keynes, capaz de cambiar eventualmente las expectativas del ser humano, generando que un escenario desalentador en inversiones se traslade a uno alentador permitiendo que las economías fluctúen a través del tiempo.

Además, es ese mismo espíritu animal que conlleva a las personas a seguir emprendiendo para crear e innovar formas de producción en los bienes y servicios. Por ello nosotros consideramos que el lugar donde mejor se encuentra expresada esta naturaleza humana es en EE.UU. Esto gracias al modelo económico que tiene y a sus reglas de juego claras que son estables a lo largo del tiempo. Ello permite que las empresas de EE. UU. innoven constantemente y se vuelvan más productivas en la creación de valor.

 

¿Cómo influyen las emociones al invertir?

Las emociones, ante escenarios de incertidumbre se convierten en las principales razones para tomar decisiones de inversión ya que en muchas ocasiones se suele ignorar la información racional (PBI, Inflación, desempleo).

Ello porque los agentes económicos pueden aceptar o no procesar cierta información y en cualquier caso actuar conforme a lo que esperan en un futuro.

A esto se le suma que, cuando se trata de dinero, las personas comienzan a guiarse menos por la razón y más por las emociones. De hecho, en muchas ocasiones, al invertir, uno suele ser excesivamente optimista o pesimista con lo que pueda pasar en un futuro con el valor de su inversión.

Además, según algunos estudios, las emociones pueden llegar a pesar hasta un 70% sobre las decisiones de inversión. Es más, en situaciones como la actual, las personas no suelen razonar sobre si las acciones están baratas o caras sino más bien prima el pesimismo (aversión al riesgo).

 

¿Qué es la aversión al riesgo?

La aversión al riesgo en inversiones es el miedo a sufrir perdidas en el valor de sus activos. Es por ello que entender el grado de aversión de riesgo permite identificar el perfil (apetito de riesgo) del inversionista y, por ende, elegir las alternativas de inversión más adecuadas para él (estrategia correcta).

 

Por ejemplo, una persona con elevada aversión al riesgo (perfil de riesgo conservador) tiende a seleccionar activos con mayor estabilidad aun cuando estos generen menores rendimientos esperados. Asimismo, una persona con una mediana aversión al riesgo (perfil de riesgo moderado), opta por un nivel de riesgo intermedio, y por ende a una rentabilidad moderada. Por otro lado, un inversionista más arriesgado (perfil de riesgo agresivo) está dispuesto asumir un mayor riesgo a cambio de obtener mayores beneficios de largo plazo.

 

Sin embargo, esta relación suele cambiar en el tiempo, ya que el perfil de riesgo de un cliente se define a través de una serie de preguntas sobre las decisiones de inversión que se tomarían en distintos escenarios. Lo que sucede realmente es que en estas preguntas tendemos a reflejar una menor aversión al riesgo de lo que en la realidad podemos soportar. Esto porque la ambición de ganar una mayor rentabilidad pesa más en un escenario “ficticio”.

 

A la larga, en momentos de grandes caídas como el actual, el perfil de riesgo cambia y uno suele asustarse más de lo que pensaba inicialmente. Esto porque, es justo en este momento, que una persona paga realmente el precio (volatilidad) de haber invertido a un costo (inmaterial) que no se refleja en una primera etapa de la inversión. Ello permite entender que al invertir en un activo uno recibe valor pero que paga el precio en el futuro.

 

En ese sentido, nosotros buscamos el precio más bajo con la finalidad de superar situaciones de gran incertidumbre y volatilidad como la actual.

 

¿Qué está pasando en el mercado?

Durante este año, el mercado de acciones (S&P500) y de bonos (AGG) de EE.UU., referentes en el mundo de inversiones, vienen cayendo -19.4% y -15%, respectivamente, en lo que va del año.

 

Este resultado significa que estamos atravesando la peor crisis de inversiones desde el 1929. Si bien, al igual que la crisis financiera del 2008, los bonos (AGG) retrocedieron de manera importante (-12.65%), estos se recuperaron muy rápido (3 meses); mientras que hoy vienen cayendo -15% y hasta la fecha no logran recuperarse (desde inicios de año).

 

Este escenario de crisis de mercado se da luego de que la Reserva Federal inició un ciclo de subida de tasas de interés (encarecimiento del costo de dinero), desde comienzos de año: de 0.25% a 3.25% en menos de 7 meses. Además, tiene que retirar el dinero inyectado en el año 2020 (compra de bonos a empresas por USD 120,000 millones), los cuales generaron una gran cantidad de dinero en la economía (liquidez).

 

La subida acelerada en las tasas de interés tiene como objetivo controlar la alta inflación que viene atravesando EE.UU. Por ejemplo, en junio (+9.1%) la inflación alcanzó un máximo de casi 50 años. Esto último a causa de los problemas en la cadena de suministros, retrasos en la importación por la crisis de contenedores y el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania. El petróleo inclusive llegó a un máximo histórico (WTI: USD 130.5) repercutiendo aún más en el precio de los alimentos y productos energéticos.

 

¿Por qué preocupa a los inversionistas?

La politica contractiva (subida de tasas de interés) de la Reserva Federal preocupa a los inversionistas ya que la velocidad y magnitud de la subida en las tasas de interés, si se sigue haciendo de manera acelerada, podría no sólo reducir el consumo y desalentar la inversión sino frenar también el crecimiento económico.

 

En el pasado, varias crisis se han generado por esta razón: subidas de tasas de interés aceleradas en una economía no lo suficientemente sólida. El ejemplo más reciente se dio a fines del 2018. El S&P 500 corrigió – 20% desde su punto más alto luego de que la Reserva Federal efectuó 4 subidas de 0.25% en la tasa de interés de referencia en el año en una economía donde no había un exceso de consumo, ni de inversión, ni presiones inflacionarias.

 

Pero, ¿Cómo se encuentra la economía de EE.UU.?

Nosotros consideramos que la economía de EE.UU. se encuentra lo suficientemente sólida para poder resistir una subida acelerada de tasas de interés. Lo anterior se debe a que en la actualidad EE.UU. cuenta con un mercado laboral firme (las empresas siguen contratando), el desempleo está en un mínimo histórico (3.5%) y la tasa de participación laboral (cuánta gente está buscando trabajo) se encuentra cerca a la de su promedio histórico (62.3% vs 62.8%), desde 1948.

 

Asimismo, el consumo de las personas sigue siendo fuerte y en agosto creció +8.2% con respecto al mismo periodo del año anterior al igual que las ventas minoristas (+8.41%). Esto demuestra que las personas están dispuestas y tienen la capacidad de consumir; por ende, no frenan su actividad económica, a pesar del aumento de las tasas de interés realizado por la Reserva Federal.

 

Por otro lado, si bien el Producto Bruto Interno (PBI) ha tenido dos trimestres consecutivos de caídas en el 2022, durante el tercer trimestre logró recuperarse (1T: -1.6%, 2T: -0.6% y 3T: +2.6% a una tasa anualizada). A esto se le suma que, hasta la fecha, no hay una caída en el PBI año a año. Esto quiere decir que no existe una disminución en los bienes y servicios producidos comparándose con un año atrás: 1T (+3.7%), 2T (+1.8%) y 3T (1.77%).

 

Por su parte, el endeudamiento de las familias y empresas siguen siendo bajos. La deuda de las familias representa el 80% del PBI y las empresas tienen un nivel de endeudamiento respecto a sus activos de 26% (en ambos casos, se encuentran en niveles mínimos históricos).

 

 

¿Qué recomendamos?

Como mencionamos anteriormente, la presencia de las emociones en las decisiones de inversión se hace más relevante en momentos de caídas, a pesar de que los fundamentos de una economía se encuentren sólidos.

 

Sin embargo, es necesario entender que estas caídas son parte del ciclo natural de las inversiones, y es en estos momentos donde se define gran parte de la rentabilidad de un portafolio en el largo plazo. Esto porque el rendimiento del mercado está explicado por muy pocos días (en los últimos 15 años, los 20 mejores días de rendimiento explican el 100% de la rentabilidad de 15 años), y estos vienen siempre después de grandes caídas.

 

Por ello, recomendamos invertir en una estrategia alineada a cuidar el dinero a largo plazo bajo una mezcla de bonos y acciones que busque dar tranquilidad a nuestros clientes. Esta estrategia tiene como finalidad no especular con los movimientos en el corto plazo, sino mantener la inversión para poder capturar la tendencia de largo plazo y el regreso en el valor de los activos, luego de las caídas.

 

Esta se logra bajo una estrategia disciplinada y manteniéndose invertido, lo que nos permite caer menos y recuperarnos más rápido.

 

Como siempre, quedamos a tu disposición para resolver cualquier consulta.

 

Un abrazo,

 

El Equipo de Independiente SAF

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